13 abril 08
Juan 10, 1-10 "Yo soy la puerta"
La puerta que es Jesús siempre está abierta, para entrar sólo hace falta desearlo y comprometerse adoptando un estilo de vida bien concreto: conversión.
La debilidad de cada uno de nosotros no es un problema para llevar a cabo la misión de Dios, sólo nuestra libertad puede serlo, ya que Dios nunca se impone y acepta nuestras elecciones.