3 febrero 08

Mateo 5, 1-12 "Bienaventurados"

Jesús es el enviado de Dios, el mesías esperado por mucho tiempo.
Sus palabras, sus encuentros con cada persona a lo largo del evangelio nunca dejan indiferente a nadie, más bien conmueve y remueve por dentro a todo aquel que se acerca por una u otra razón a Jesús.

Las BIeaventuranzas levan el mensaje de Jesús a la vida cotidiana, están reñidas con la autosuficiencia, saber de uno, valor de uno…
¿qué puedo hacer para ser misericordioso?
¿qué puedo hacer para ser limpio de corazón?
¿qué puedo hacer para trabajar por la paz?

¿QUÉ PUEDO HACER PARA QUÉ ESTO ME AYUDE A SER FELIZ?
¿QUÉ ES SER FELIZ PARA MI?
¿QUÉ REPERCUSIÓN TIENE SOBRE LOS DEMÁS?

En el texto de las bienaventuranzas (el sermón de la montaña) aparece una simbología preciosa a lo largo de todo el texto que es bonito conocer para poder profundizar verdaderamente en el programa más claro de Jesús de Nazaret.
MONTAÑA: es el lugar de la presencia divina, y Jesús toma este camino.
SENTARSE: supone la autoridad de un maestro que viene a transmitir un mensaje.
DISCURSO programático: no se trata de normas, no se trata de leyes… es un camino
“Dichosos los pobres en el espíritu” (de corazón: para que Dios sea el dueño)
Esta es la primera actitud a practicar.
El resto de las bienaventuranzas son la consecuencia de la primera.

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