8 junio 08
Mateo 9, 9-13 "misericordia quiero..."

Desde pequeños nos inculcaron la idea de que había que tener mucho cuidado con las malas compañías: una sola manzana podrida corrompe todo un cesto de manzanas sanas.
Jesús no piensa así...
Y la prueba es que siempre estuvo rodeado de «malas compañías».
Jesús ya había mostrado su predilección por los pobres. En el evangelio de hoy la muestra por los que, desde un punto de vista moral y religioso, habían sido colocados abajo o al margen de la vida social.
La misión de Jesús tiene un objetivo muy concreto: que los hombres, aceptando a Dios como Padre, vivamos como hermanos, y practicando el amor fraterno, vayamos conquistando la felicidad para siempre.
Para que eso sea posible todos tenemos que cambiar de manera de pensar y de manera de vivir; todos tenemos que dejar que él nos cure lo mucho o poco ¿quién será juez? de enfermizo que hay en nuestra manera de entender las relaciones con los demás.
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Me gusta eso de que Jesús anduvo siempre con malas compañías.
Me parece que yo nunca recomendaré eso de “cuidado con las malas compañías” a mis hijos. Muchas veces se confunde eso con no salir con amigos de otra clase social u otro estilo de vestir.
A mis hijos les gusta la música de rok duro y heavy metal. Yo había soñado con que les gustase la música clásica y tocasen un instrumento “bien” en una orquesta juvenil. Pero ellos me enseñan también la humanidad e incluso espiritualidad que se puede encontrar en lo más “alternativo”... No creo que ande lejos de esa gente Jesús…
— Antonio · 27 julio 2008, 18:03 · #